Estudio multicéntrico para la validación de la versión en español del Eating Disorder Diagnostic Scale

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son una constelación de enfermedades de importancia creciente para los sistemas de salud alrededor del mundo1-6. Dentro de la heterogénea diversidad de manifestaciones clínicas de los TCA se han destacado tradicionalmente dos; la anorexia y la bulimia nerviosa7 . Actualmente, otras presentaciones también han cobrado vigor, especialmente el trastorno por atracón alimenta- rio8-10. Estudios epidemiológicos internacionales muestran que los TCA se presentan en el rango de 3% a 10% de la población de riesgo, es decir, de mujeres entre 15 y 29 años11-13. Considerando el ámbito clínico y de investigación de los TCA, en Chile es posible describir al menos dos tipos de problemáticas. En primer lugar, salvo reportes anecdóticos y un estudio preliminar14, se desconoce la real prevalencia de los TCA.

 Considerando los niveles preventivo y de formulación de políticas públicas, lo que es una carencia relevante. La segunda, es que la mayoría de las personas con TCA no reciben tratamiento. Uno de los factores determinantes de esto es la inadecuada pesquisa de la enfermedad15,16. Por ejemplo, se ha reportado que en los servicios de atención primaria alrededor de 40% de las personas con TCA no son derivados a atención especializada y quedan sin tratamiento adecuado17. Un paso no trivial para superar la situación descrita es disponer de herramientas diagnósticas 1563 Artículos de Investigación económicas, confiables y válidas.

 En la actualidad, algunos grupos de investigación y de atención clínica utilizan instrumentos que tienen un valor indudable, pero que no permiten obtener confiablemente un diagnóstico de TCA. Por ejemplo, el Test de Actitudes Alimentarias18, y el Inventario de Desórdenes Alimentarios (EDI)19 permiten evaluar diversos aspectos de la conducta alimentaria pero en ningún caso generan un diagnóstico confiable de TCA. Por ende, las condiciones actuales relacionadas a los instrumentos de evaluación diagnóstica de TCA necesariamente deben ser mejoradas. Existe la posibilidad de enfrentar eficientemente este problema. Un equipo multidisciplinario de las Universidades de Stanford, de Washington y Texas, en Estados Unidos de Norteamérica, elaboraron la Escala de Diagnóstico de Desórdenes Alimentarios (Eating Disorder Diagnostic Scale; EDDS)20. El EDDS es capaz de entregar un diagnóstico clínicamente confiable por sí mismo, lo que lo hace un instrumen- to propicio para la investigación básica, la epidemio- logía, la evaluación de programas de prevención y tratamiento, y para los diversos setting clínicos donde se requiere el diagnóstico de estas enfermedades20,21. Efectivamente, el instrumento ha mostrado sensi- bilidad frente a programas de intervención21 y sus parámetros de confiabilidad y validez han resultado apropiados, incluso en estudios internacionales22,23. 

Por todo lo anterior, se propuso hacer la adaptación y validación del EDDS al contexto nacional. Se realizó un estudio multicéntrico cuyo objetivo fundamental fue estimar las propiedades psicométricas de la versión en español del instrumento para su utilización en población chilena. Se plantearon cinco hipótesis; H1) El EDDS es un instrumento psicométrico confiable; H2) tendrá niveles apropiados de fiabilidad y fiabilidad test/ re-test; H3) presentará una estructura factorial similar a la versión original; H4) se asociará a niveles elevados de sintomatología alimentaria evaluada con el EDI-2 y; H5) el diagnóstico de TCA obtenido con el EDDS será concordante con el obtenido mediante el Gold Estándar